lunes, 8 de diciembre de 2014

Carta al Director

En los últimos días la noticia de la muerte de un hincha del Dépor perteneciente al grupo Riazor Blues a manos de otro grupo de radicales del Atlético de Madrid ha acaparado la atención en todos los informativos.

Es triste que tenga que ser una acción de semejantes consecuencias la que desate una respuesta contundente por parte de los clubes y directivos del mundo del fútbol.

La teoría del "todo vale" nos ha llevado a unos campos de fútbol en los que se respira todo menos espíritu deportivo y competitividad sana. La violencia genera violencia. Esos individuos no aprenden con el buen ejemplo del resto de aficionados que lo que quieren es disfrutar del espectáculo y animar a  sus jugadores. Hay que cerrarles las puertas porque su presencia y su actuación es nefasta para la afición, los jugadores, y el fútbol en general.

A veces, estas decisiones tajantes crean una corriente de opinión que se opone, porque les parece que es mejor "negociar" con los violentos. Sinceramente, creo que no hay negociación que valga. Son una contaminación con consecuencias fatales no solo para el fútbol sino para toda la sociedad.

Adicionalmente, se puede reflexionar sobre lo que ven (y viven) algunos niños en las competiciones infantiles y juveniles. Esas reacciones verbales violentas y esas ganas de agredir a los rivales... ¡Cuidado! ¿Qué estamos sembrando?  Pensemos un poco en ello y quizás encontremos explicación a otras cosas que vemos después en el fútbol profesional.

                                                                                                    Carlota Señas.

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